Lo que aprendí en 8 años intentando construir una vida con sentido
No recuerdo haber tenido un plan claro en su nacimiento.
No hubo un día en el que dije:
“voy a crear una marca”
o peor aún,
“voy a iniciar el proyecto de mi vida”.
Lo que sí recuerdo…
es una niebla creativa.
Esa sensación donde tienes ideas…
pero no logran aterrizar del todo.
Una bruma espesa, difícil de disipar,
que no me dejaba avanzar con claridad.
Una sensación constante de que la vida que tenía enfrente
no terminaba de encajar.
Como si muchos adultos estuvieran viviendo dentro de un molde
que no habían elegido.
Y en medio de esa sensación,
y de la presión de tener que crear mi propio portafolio…
apareció una palabra:
Ascendium.
Una mezcla entre mi apellido paterno (Ascencio),
que suena a ascender,
y ium, una raíz del latín asociada a la felicidad.
Decidí entonces
que mi portafolio creativo sería
un camino hacia la felicidad.
Así nació también mi logo:
una curva —el recorrido de la vida—
y un círculo —las personas—
subiendo y bajando
por todas sus formas.
Jamás imaginé
que esa idea se convertiría en un proyecto
que quisiera que me acompañara toda la vida.
Un proyecto que, año con año,
crece, muta… y se expande.
Por eso decidí regalarle un cumpleaños:
abril.
Un mes de mangos en flor,
playas vibrantes,
brisas cálidas
y descanso.
Un mes con pausa.
Ascendium no nació como negocio.
Ni como proyecto estructurado.
Poco a poco se convirtió
en un espacio interno.
En un norte.
En una forma de caminar.
Un lugar donde podía preguntarme:
¿Quién quiero ser realmente?
¿Cómo se construye una vida con sentido?
¿Es posible crecer… sin dejar de asombrarse?
Durante mucho tiempo,
Ascendium no existía afuera.
Vivía en mi mente,
en mis ideas,
en intentos,
en pausas…
en versiones mías
que cambiaban constantemente.
Si alguien viera estos ocho años desde afuera,
quizás no vería una línea ascendente.
Vería interrupciones.
Cambios de dirección.
Silencios largos.
Pero desde adentro…
sé que todo eso también fue crecimiento.
Porque crecer
no siempre es producir.
A veces es cuestionar lo que creías seguro,
soltar versiones de ti que ya no encajan,
aprender a habitar la incomodidad,
y empezar de nuevo…
más de una vez.
Ascendium creció ahí.
En lo invisible.
Durante mucho tiempo sentí que tenía que elegir:
¿Soy diseñadora…
o soy alguien interesada en la mente humana?
¿Soy estructurada…
o soy caótica?
¿Soy profesional…
o soy emocional?
Quizás tú también has sentido esa presión
de tener que encajar en una sola versión de ti.
Hoy entiendo algo
que me tomó años aceptar:
no soy una sola cosa.
Soy un sistema en evolución.
Ascendium es el lugar
donde esas partes se encuentran.
Donde el diseño se vuelve lenguaje.
Donde la psicología se vuelve práctica.
Donde la vida se vuelve algo
que se puede observar…
y transformar.
Hoy, ocho años después,
puedo decirlo con más claridad:
Ascendium no es solo una marca.
Es una intención.
Es una forma de explorar una pregunta
que sigue viva:
¿cómo acompañamos a otros
a construir una vida
que sí se sienta como propia?
No desde la perfección.
No desde la superioridad.
No desde “tener todo resuelto”.
Sino desde la experiencia real
de estar en proceso.
Desde la curiosidad.
Desde la creación.
Hoy no siento que estoy empezando desde cero.
Siento que estoy empezando…
desde un lugar más honesto.
Con más claridad.
Con más herramientas.
Con más respeto por mis propios ritmos.
Y con algo que antes no tenía:
el permiso de crear
incluso sin tener todo resuelto.
Ascendium no es algo que construí en línea recta.
Es algo que ha crecido conmigo,
en paralelo a mis preguntas,
mis crisis
y mis descubrimientos.
Y si después de ocho años sigue aquí…
no es porque haya sido fácil.
Es porque hay algo en mí
que sigue creyendo
que vale la pena explorar.
Si estás en un momento
donde sientes confusión, pausa o cambio…
quizás no estás perdida.
Quizás estás justo en el punto
donde algo nuevo
está empezando a tomar forma.
Y si hoy estás sembrando ideas…
cuídalas.
No todas van a quedarse.
Pero las que sí…
pueden convertirse en algo
que te acompañe toda la vida.
Esta vida es tuya.
La protagonista y diseñadora sos vos.
Nadie más.
Por eso, sé tu mayor fan.
Y permitite construir algo…
que también crezca con vos.
Por mi parte,
hoy cierro los ojos desde mi jardín,
con una limonada helada,
sintiendo la brisa
y sonriendo.
Porque soy quien he querido ser.
Alguien con el alma llena
y con propósito.
Gracias, Ascendium.
Feliz cumpleaños.
